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Noticia al Dia

Wilmer Molero, el luciteño que desafía la carencia con sus manos

Wilmer Molero solo utiliza una vieja segueta, madera y materia reciclado para hacer sus creaciones. Foto: José Gregorio Flores.

En la soledad de un viejo rancho que medio le sirve de refugio y taller, en la calle Junín con Pacheco en Santa Lucía, el tiempo parece detenerse cuando sus manos comienzan a moldear una nueva pieza. No hay maquinaria industrial, motores ni tecnología avanzada; solo están él, su imaginación inagotable y un humilde trozo de metal desgastado: una segueta.

Con esos tres elementos, Wilmer Molero, un artesano marabino de 65 años de edad nacido en la legendaria parroquia Santa Lucía, transforma el olvido en arte y la escasez en obras que sorprenden a quienes se detienen a contemplarlas. Durante una entrevista exclusiva concedida este lunes 21 de septiembre a Noticia al Día desde el espacio donde transcurren sus días, Wilmer abrió las puertas de su entorno más íntimo para detallar cómo transcurre su oficio.

Obras que cobran vida entre el ingenio y el reciclaje

De su taller improvisado han salido piezas de impactante valor cultural para la Ciudad del Sol Amado. Entre sus creaciones más emblemáticas destacan réplicas a escala que rinden tributo a la historia local e internacional como lo son una detallada representación del Puente sobre el Lago de Maracaibo, la emblemática estructura de la antigua Torre de Pisa y una fiel recreación del antiguo Tranvía de Maracaibo, un icono de la memoria lacustre.

Asimismo, además de las maquetas históricas, la creatividad de Molero abarca objetos útiles y modelos aerodinámicos como modelos de aviones tipo Boeing, pisapapeles en forma de avionetas, carritos de madera, barquitos tradicionales y funcionales portacelulares de madera, forman parte del catálogo que nace del plástico, el material reciclado y la madera recuperada.

Cada pieza terminada no solo representa horas de trabajo paciente y minucioso, sino también el sustento de un hombre que vive solo y que encuentra en la venta de sus creaciones a personas que valoran el arte auténtico la recompensa a su perseverancia. Cabe destacar que, para dar a conocer su trabajo y comercializar sus piezas, Wilmer Molero suele trasladarse hasta la concurrida avenida Padilla de Maracaibo, especialmente durante los fines de semana.

En esa importante arteria vial del centro de la ciudad, el artesano exhibe sus modelos sobre las aceras, convirtiendo el espacio público en una galería al aire libre donde propios y visitantes pueden admirar de cerca el detalle de sus réplicas y adquirir una obra con sello luciteño. El costo de sus piezas oscilan entre los 5 mil y los 20 mil bolívares, dependiendo del modelo.

Un legado hecho a mano desde Santa Lucía

El origen luciteño de Wilmer refleja esa sensibilidad tradicional de la zona donde creció. Para él, la falta de insumos no ha sido un obstáculo restrictivo, sino el motor que impulsa su capacidad de invención. Transformar lo que otros desechan en objetos decorativos y utilitarios es su forma de expresarse y de mantenerse activo en el oficio artesanal.

Las personas interesadas en apreciar o adquirir parte de sus trabajos no solo se llevan una pieza única elaborada a mano, sino también el testimonio vivo de un creador que, en medio de la sencillez de su rancho y la austeridad de sus herramientas, sigue demostrando que la verdadera destreza no habita en las máquinas, sino en el talento y la voluntad del ser humano. Pueden comunicarse con él y hacerle un pedido a través del teléfono 0424-6767075.

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José Gregorio Flores

Noticia al Día

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