Estas son tristezas de mi ciudad. El hambre echa a la calle a esta muchachita quien debería estar en su casa jugando muñecas. También es un clarinazo para los organismos encargados en la infancia y los cuerpos policiales donde debe investigarse si, en efecto, la pequeña ha salido por cuenta propia a buscar el socorro en la caridad de los transeuntes o, alguien se vale de su desesperada situación económica.
Nad
