Jueves 04 de junio de 2026
Opinión

Más allá del escenario: por qué la cultura en el Zulia es mucho más que gaita y teatro (Por Isaac Rubio)

Cultura no es solamente arte; cultura es todo lo que el ser humano hace, piensa y proyecta en su entorno. Una ciudad con muchos sitios para el disfrute, pero con ciudadanos que arrojan basura a las cañadas no es una ciudad culta; es una ciudad con oferta artística y carencia cultural.

Más allá del escenario: por qué la cultura en el Zulia es mucho más que gaita y teatro (Por Isaac Rubio)
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Escena uno: las instituciones del Estado, en todos sus niveles, anuncian con bombos y platillos una “reunión de cultores” en Maracaibo. Al asomarse a la sala, el panorama es previsible: hay cuatristas, directores de teatro, poetas, algún pintor y, por supuesto, gaiteros. Fuera de esa sala, el resto de la sociedad asume que la “cultura” está bien representada.

Pero hay un error de origen en esa convocatoria. Al reducir la cultura al espectáculo o a la expresión artística, estamos cometiendo un reduccionismo peligroso que nos impide sanar nuestro tejido social y nuestra cultura ciudadana.

Cultura no es solamente arte; cultura es todo lo que el ser humano hace, piensa y proyecta en su entorno. Una ciudad con muchos sitios para el disfrute, pero con ciudadanos que arrojan basura a las cañadas no es una ciudad culta; es una ciudad con oferta artística y carencia cultural.

Pero, ¿quién es un “cultor”?

Cuando el Estado limita la palabra “cultor” a quien domina un instrumento o pisa una tabla, lanza un mensaje implícito: la cultura es arte y el fomento de costumbres usualmente artísticas, un evento para el disfrute de los ciudadanos; y eso no está del todo mal.

Sin embargo, la antropología no miente. La cultura es la forma en que nos relacionamos con el vecino que nos pida ayuda, el urbanista que piensa la ciudad, el maestro que promueve la educación sabiendo que gana un sueldo irrisorio, el pescador que se lanza a los ‘marullos’ del lago de Maracaibo, el respeto por el semáforo en el centro de Maracaibo donde todos manejan como “Mario Bross”, el policía que no ‘matraquea’ en las alcabalas, y así podría seguir.

Si la cultura es el epicentro con el que opera una sociedad, entonces, los líderes comunitarios, los recolectores de desechos que trabajan por muchas horas bajo el sol zuliano y los comerciantes de Las Pulgas son tan productores de cultura como el mejor de los gaiteros.

No quisiera que se malinterprete este análisis. No estoy en contra de las expresiones artísticas; yo mismo he hecho teatro y estudié Artes Audiovisuales en la Facultad Experimental de Artes de LUZ. Me encanta el arte.

Tenemos tanto para cultivar

En el Zulia, el orgullo regionalista es nuestro motor, pero a veces también es nuestro punto ciego. Nos jactamos de ser “la pepa er queso”, citando nuestras tradiciones religiosas y musicales. Pero, ¿qué pasa con la cultura ciudadana?

Observemos, por ejemplo, este contexto demoledor: una ciudad con muchos sitios para la promoción de nuestras costumbres, comida y música, pero con ciudadanos que arrojan basura a las cañadas. No es una ciudad culta; es, de hecho, una ciudad con oferta artística y buena comida, pero con carencia cultural.

Al Estado

Necesitamos pasar de solo la gestión de eventos a la gestión de comportamientos. Mientras sigamos creyendo que la cultura es solo un asunto de entretenimiento y no la base de nuestro sistema de valores, seguiremos viendo cómo el civismo retrocede mientras los aplausos en el teatro continúan.

En conclusión, cultura es todo. Es la huella del hombre sobre la tierra. Y en el Zulia, nos sobra talento artístico, pero nos urge rescatar esa otra cultura: la que nos hace mejores ciudadanos, la que cuida lo público y la que entiende que el progreso no es solo un show, sino un hábito colectivo.

Por Isaac Rubio, periodista, conferencista y docente zuliano.

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