Las motos dependen del equilibrio. Un objeto voluminoso o pesado altera el centro de gravedad, haciendo que cualquier maniobra o ráfaga de viento provoque una caída instantánea. Es básicamente lo mismo que le ocurre al que se pasa de tragos: el alcohol ataca directo al cerebelo y al oído interno, dejándolo tambaleándose como metrónomo en pleno temblor.
Pero en Maracaibo, tierra bendita donde siempre se ve cualquier cosa, el ingenio supera cualquier ley de la física. Para muestra este motorizado de la mañana de hoy miércoles 23, que se lanzó por la avenida Universidad con un "cerro" de gaveras de cerveza montado en la parrilla. Los envases se mecían de un lado a otro con una gracia olímpica, exactamente igual a como camina el dueño de esa carga después de empujarse unas cuantas "frías" para sobrevivir a este sol que quema hasta los pensamientos.
Foto: Javier Sánchez
