De acuerdo a estimaciones reseñadas en el último informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) un hogar representativo de cinco integrantes requiere al menos 25,17 dólares diarios únicamente para garantizar tres comidas al día.

Hasta los granos que eran una opción para sustituir otras proteínas como la carne que ha subido de precio hasta en $ 12 y 14 el kilo, no pueden llegar a varias mesas por el precio que registra que está "por las nubes".

Según cálculos difundidos a comienzos de la presente semana por el Centro una familia en Venezuela de cinco personas necesitó el pasado mes de agosto 755,36 dólares mensuales solo para gastos en alimentación.

En un boletín de prensa la organización recordó que el salario mínimo mensual, equivalente a centavos de dólar, representa el 0,02% del costo de la canasta alimentaria, compuesta por 60 productos básicos.

Asimismo la pensión se mantiene congelado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022 y el Ejecutivo ha centrado su política salarial en el pago de dos bonos para los trabajadores públicos que no tienen incidencia en beneficios laborales y que actualmente suman 240 dólares.

La Canasta Alimentaria Familiar (CAF) correspondiente a agosto se ubicó en 755,36 dólares (equivalentes a 581.625,07 bolívares), registrando un incremento del 3,77% en divisas respecto al mes previo.
El reporte destaca una disparidad estructural crítica , pues, el salario mínimo oficial, congelado en 130 bolívares mensuales, apenas cubre el 0,02% de los requerimientos nutricionales del grupo familiar. Esto genera una brecha del 99,98% entre el ingreso básico legal y la adquisición de alimentos.
Los granos incremento acentuado
De los 11 rubros evaluados en la muestra de 60 productos esenciales, diez experimentaron variaciones al alza. El renglón de legumbres y granos como caraotas, arvejas y lentejas registró el incremento más acentuado, alcanzando un aumento del 60,63%.

El cálculo abarca de manera exclusiva el costo de alimentos, dejando fuera necesidades esenciales como servicios públicos, salud, transporte y educación.
