Atlético de Madrid ha reaccionado de forma contundente ante los rumores y filtraciones que situaban a Julián Álvarez en la órbita del Barcelona, desmintiendo categóricamente haber recibido una oferta formal de cien millones de euros por el delantero argentino y calificando las informaciones como una mentira más.
Harto de lo que considera una campaña de acoso y derribo iniciada hace meses por el entorno azulgrana para desestabilizar a su futbolista, el club rojiblanco optó por responder este viernes a través de sus redes sociales oficiales mediante una estrategia que combinó la ironía inicial con una durísima denuncia institucional posterior.
En una primera fase del contraataque, la entidad madrileña utilizó el humor para poner al Barcelona frente a su espejo, publicando irónicas propuestas de fichaje por Lamine Yamal, Pedri y Raphinha, en las que ofrecía a cambio desde bolsas de pipas y suscripciones a periódicos hasta entradas para conciertos, acompañando los mensajes con imágenes modificadas con inteligencia artificial.
La directiva colchonera no tardó en elevar la seriedad del asunto para dejar claro su profundo malestar con los métodos empleados desde la capital catalana. A través de un comunicado formal en sus canales oficiales, el Atlético de Madrid acusó directamente al Barcelona de inventar historietas, recurrir a noticias falsas y realizar llamadas inapropiadas por medio de su director deportivo, Deco, tanto al entorno del jugador como al propio delantero antes de enfrentamientos directos entre ambos equipos.
El ataque definitivo del club madrileño adquirió tintes de máxima gravedad al rescatar el caso Negreira y las polémicas inscripciones de futbolistas de la plantilla culé, señalando de forma explícita que a la institución rojiblanca jamás se le ocurriría tener a sueldo al vicepresidente de los árbitros ni recurrir a favores políticos para tramitar las fichas de jugadores como Dani Olmo o Pau Víctor, concluyendo su mensaje con una exigencia de respeto y valores.
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