Arsenal está de vuelta en la élite, aunque no de la forma en que sus aficionados soñaban. En una noche donde el pragmatismo rozó la tacañería, los "Gunners" sellaron su pase a las semifinales de la Champions League por segunda temporada consecutiva tras empatar 0-0 ante el Sporting de Portugal.
El solitario gol de Kai Havertz en el tiempo de descuento del partido de ida fue el único rédito que el club londinense necesitó para avanzar con un global de 1-0. Mientras en Múnich el fútbol explotaba en goles, en el Emirates Stadium se vivió un deporte distinto: uno de resistencia y especulación.
Arsenal, parapetado en su campo, jugó con fuego ante un Sporting que mereció largamente forzar, al menos, la prórroga.La justicia deportiva brilló por su ausencia en Londres. El equipo lisboeta estrelló un balón en el poste por medio de Geny Catamo antes del descanso y asfixió a la defensa inglesa con un remate con rosca de Maxi Araújo que detuvo los corazones de la grada local. Sin embargo, la falta de puntería de Viktor Gyökeres y la solidez de David Raya —quien ya había sido el héroe en la ida— mantuvieron el arco local en cero.
Fue solo en el último cuarto de hora cuando el Arsenal, aprovechando el desgaste físico del rival y la entrada de piezas como Leandro Trossard (quien mandó un tiro a la madera), mostró señales de vida ofensiva. Al Emirates poco le importó la estética; a pesar de un juego impropio de un candidato al doblete, el pitazo final desató la celebración por el deber cumplido.
"Este Arsenal no juega bien, pero está a tres partidos de su primera Champions", comentaban los analistas tras el encuentro.El destino ha querido que en el horizonte aparezca el Atlético de Madrid. Los de Mikel Arteta se verán las caras con el conjunto colchonero, un viejo conocido que ya les privó de una final europea en 2018 (Europa League).
Esta vez, el Arsenal llega con una mentalidad más ganadora, pero con un fútbol que deja dudas sobre si el orden defensivo será suficiente para doblegar al sistema de Diego Simeone.
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