Un simple malestar abdominal puede ocultar una condición de alta gravedad. El especialista Dr. Ricardo Soto-Rosa advierte sobre los peligros de confundir los síntomas de una apendicitis con gases o problemas digestivos menores, una equivocación común que, sumada a la automedicación, pone en riesgo la vida del paciente.
El médico ilustra esta situación a través del caso de Santiago, un jardinero de las residencias Candoral. El hombre inició su jornada con una molestia en la boca del estómago y falta de apetito. Con las horas, el malestar migró hacia la zona inferior derecha del abdomen. Ante la creencia de sufrir de gases, el trabajador consumió infusiones, analgésicos y antibióticos guardados en su hogar, lo que retrasó su atención médica adecuada.
De una molestia común a una peritonitis severa
Al llegar al hospital del seguro social tras horas de malestar, fiebres y vómitos, los especialistas detectaron un cuadro de irritación peritoneal con el clásico signo de rebote positivo, reflejo del dolor agudo al liberar la presión en la zona afectada. Los exámenes de laboratorio confirmaron una infección severa en la sangre y alteraciones en la orina.
«El peor error cometido en estos casos es la automedicación con analgésicos o antibióticos, la cual enmascara los síntomas y conduce a un diagnóstico tardío con graves complicaciones», enfatiza el Dr. Soto-Rosa.
El diagnóstico final determinó una peritonitis de origen apendicular con necesidad de cirugía inmediata.
Anatómica del apéndice y sus complicaciones
El apéndice cecal es una estructura cilíndrica de entre 7 y 8 centímetros de longitud conectada al inicio del intestino grueso. La obstrucción de su conducto por diversos factores desata un proceso infeccioso acelerado:
- Causas de obstrucción: Fecalitos (heces calcificadas), semillas, parásitos o inflamación por cuadros virales.
- Evolución del Cuadro: La acumulación de mucosidad favorece la multiplicación bacteriana y la formación de pus.
- Riesgo Vital: La falta de circulación en el tejido produce gangrena y perforación del órgano, lo que deriva en una peritonitis, shock séptico y la muerte en caso de no recibir atención quirúrgica rápida.
Un diagnóstico complejo
La ubicación cambiante de la punta del apéndice genera confusión en el diagnóstico. Al situarse cerca de la vejiga o el uréter, el paciente puede presentar síntomas y análisis de orina alterados similares a los de una infección urinaria. Del mismo modo, si la punta apunta hacia el hígado o la vesícula, imita patologías de esos órganos.
El Dr. Soto-Rosa concluye con un llamado claro a la comunidad: ante un dolor abdominal persistente, la acción correcta es acudir a un centro asistencial de inmediato y evitar por completo el consumo de fármacos sin receta médica.
Noticia al Día/ Caraota Digital
