Johel Salas, científico en el campo del trabajo social, y poeta espléndido desde el terreno de la literatura, acaba de publicar su primera novela, 40 Septiembres, una sorprendente pieza de arte, tan cándida como melómana, tan transparente como comprometida.
Uno se la devora en media tarde y siente el arrullo del mar Caribe, las caricias del vaivén eólico de Paraguaná, los principios y fundamentos del alma falconiana. Todo, fino y transparente, como una acuarela mágica, una historia de amor entre dos seres soñadores y hermosos, émulos de Hans Christian Andersen y de Jenny Lind, según nuestro otro evangelista, Aquiles, Nazoa, reza…
El editor confidenció: “No es Johel novelista, pero escribió una historia que él podía contar, con la llaneza y la espontaneidad que solo se permite quien juega a escribir y lo hace en serio, con todo lo que tiene. Y se atreve a escribir un relato que lo pinta de pies a cabeza: un retrato suyo y el de una generación.”.
Jovanny Salazar y María Fernanda Urbina, los sendos enamorados de esta épica ficción, protagonizan esta pequeña tragedia en clave de Sol sostenido en la memoria, que nuestra gran Editorial Urgente, felizmente gerenciada por el poeta editor, José Javier León, recién ha publicado, consignándome la deliciosa tarea de ejercer mi oficio de Barroco Cronista Cuántico, para redactar estas notas a partir de claves cómo está: “Tu nombre está escrito detrás de mis sueños”. Vaya que necesitamos esta clase de historias de amor.
De amor bonito: “Hablaban de todo y de nada: de libros, de música, de sueños, rodeando siempre el tema que ambos evitaban como si fuera un precipicio: lo que realmente sentían…”. Salas mueve la pelota de una escritura sutil y como dictada desde su estrado académico en la Escuela de Trabajo Social, para un público necesitado de esta “canción necesaria”, esta “escritura urgente”, entre el amor juvenil de Mafer y Jovanny, en el seno de un país prerrevolucionario. Una novela grata donde “No se trata de cerrar una herida, sino de aprender a habitarla”.
El año pasado, con sumo júbilo, también este BCC anunciaba la salida (premiada por Fundarte en su “Bienal Stefanía Mosca”) de la novela de Ernesto J Navarro, La Conejera. Y, mientras leía 40 Septiembres, de Johel Salas, resultó imposible no vislumbrar algunos puntos de coincidencia: Ambas transcurren entre los 80’s y 90,s; las dos tocan temas muy entrañables vinculados con nuestra, común y muy romántica, pasión por intervenir y participar el los movimientos juveniles de izquierda acantonados en la Universidad del Zulia y en la Católica “Cecilio Acosta”.
También han permitido evocar las épicas “novelas de aprendizaje”, como las de Francisco Masiani, en Piedra de Mar, donde permea aquella legendaria canción de Mercedes Sosa (también citada por Salas), “Me gustan los estudiantes porque son la levadura, etcétera”). Por puro afán y beneplácito conspicuo, el BCC agregaría una tercera novela, la de Milton Quero Arévalo, La Sultana del Ávila.
Son obras escritas desde un revoltoso afán “Borgeano” de dinamitar la memoria con molotovs de puro afecto. Canciones en prosa fina y mejor atemperada. Johel Salas esculpe de nuevo su “canción del viento”: —Estuve leyendo el documento que me regalaste del Concilio Vaticano II. Me pareciera escucharte a ti cuando habla de la opción preferencial por los pobres, de que la fe exige vivir en el mundo para transformarlo con el Evangelio. Me conmovió cuando dice que debemos construir una “civilización del amor” basada en la justicia y la paz. Ahora, con más razón, te acompaño en tus sueños y en tus luchas. Cuenta conmigo, amor.”
Durante los 36 capítulos que conforman la novela (el autor parece jugar con el tiempo utilizando la ordenación en números romanos), el lector siente y percibe que algo muy profundo subyace en esta historia trágica desarrollada con matices, “cándidos” (en el más noble y metafórico sentido del término), insiste nuestro BCC. Una muchacha siente su corazón destrozado por una bala infame e intuye, desde Bermeo, España, que su sueño, hilado entre Coro, Punto Fijo, Judibana y Maracaibo ha sido bombardeado por la violencia política que masacró a decenas de soñadores y soñadoras como ellos. No hay coincidencias entre esta realidad que originó estos 40 Septiembres y la misma que luego desataría en Venezuela episodios como “El Caracazo”, o el 4-F.
Una tristeza que también construyó un país de cara a lo que sería el nuevo milenio y donde hubo próceres increíbles, como por ejemplo: “El 16 de febrero de 1985 amaneció sombrío, con un cielo plomizo que parecía presagiar desgracias. Las noticias de la mañana la trajeron: AlíPrimera, el Cantor del Pueblo, la voz de los oprimidos, había muerto en un accidente de tránsito. Venezuela entera se vistió de luto.”…
Es como la admonición griega de una tragedia criolla, briosamente contada por una pluma alucinada: Capítulo XXIV: El Maracaibazo… “15 de septiembre de 1985. Maracaibo, Venezuela.
Jovanny despertó a las 6:00 a. m. con una sensación extraña en el estómago. No era miedo exactamente. Era anticipación, como si algo grande estuviera a punto de suceder.
[…] Las calles ya estaban llenas. No era una multitud organizada. Era el pueblo saliendo de sus casas, de los barrios pobres, gritando consignas. Vio a estudiantes que conocía: Yldefonso Finol, Tony Boza, Noé
González, Williams Cabello, Franz de Armas. Muchos de ellos en pocos años serían parte del liderazgo político de la región y del país. También muchos compañeros de los movimientos estudiantiles La Honda de David y Axioma Estudiantil, de la escuela de Trabajo Social…”. Una gran gesta…Por salvar a una niña…
“Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”:
“Con manos temblorosas, abrió una página en blanco y comenzó a escribir. Las palabras venían con dificultad. Su visión se nublaba. Si muero antes de verte de nuevo, quiero que sepas que cada momento contigo valió todos los momentos sin ti. Que amaría vivir cien años más, pero si solo tengo hoy, fue suficiente porque te conocí. Porque te amé. Porque fuiste—“.
En los Panorama de ese entonces, radiales y escritos, se supo: “Jovanny Salazar, poeta, activista, soñador, murió a las
11:47 a. m. del 15 de septiembre de 1985. Tenía diecinueve años.”.
Y Johel Salas es este escritor “que habla al corazón de sus lectores”:
“Esa noche, en España, María Fernanda se despertó a las 3:33 a. m. No sabía por qué. Solo sabía que tenía que escribir. Se levantó. Encendió la luz. Tomó papel y pluma. Y escribió: Te busco en cada amanecer y solo encuentro tu ausencia. Te llamo en cada oración pero Dios no responde. Te sueño en cada noche y despierto llorando.
Dicen que el tiempo cura. Dicen que el dolor pasa. Dicen que aprenderé a vivir sin ti. Pero yo no quiero curarme. No quiero que pase. No quiero aprender a vivir sin ti. Porque si me curo, si el dolor pasa, si aprendo a vivir sin ti, entonces tú realmente habrás muerto. Y yo no puedo permitir eso. Así que voy a cargar este dolor como se carga una cruz.
Voy a mantener viva esta herida como se mantiene viva una llama. Voy a recordarte cada día hasta que nos volvamos a encontrar.
Porque tú no estás muerto, amor mío. Tú estás esperándome. En algún lugar donde no hay balas. En algún lugar donde no
hay guardias. En algún lugar donde solo hay luz. Y yo voy a llegar allí. No hoy. No mañana. Pero algún día. Y cuando llegue, vas a estar esperándome con esa sonrisa tuya que iluminaba mi mundo entero. Y entonces, finalmente, vamos a estar juntos. Para siempre. Dejó caer la pluma. Miró lo que había escrito.
Y por primera vez desde que recibió la noticia, sonrió. Una sonrisa triste, una sonrisa rota, pero una sonrisa.
“Espérame, poeta”, susurró. ”Yo también te espero”. Afuera, el sol comenzaba a salir. Un nuevo día sin Jovanny, pero con su memoria, con su legado, con su amor. Y en Punto Fijo, sobre una tumba recién cavada, los girasoles se giraban hacia la luz. Siempre buscando la luz.”
Johel Salas consagra su libro: “A todos los que aman. A todos los que creen que el amor trasciende el tiempo y la muerte. Esta historia es para ustedes”. Busquen y lean.

(Alexis Blanco. El Barroco Cronista Cuántico. Fotos cortesía del autor de 40 Septiembres)
