Trump descarta la transmisión en directo de la ejecución del autor de la masacre de Fort Hood
Arelys Munda
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 15 de octubre, que se ha descartado el plan inicial de retransmitir en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor del ejército estadounidense condenado a muerte por la masacre perpetrada en 2009 en la base militar de Fort Hood.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario ratificó que la pena capital se llevará a cabo según lo estipulado, pero restringió la asistencia presencial únicamente a los allegados de las víctimas.
«Morirá, según lo previsto, por fusilamiento, pero este evento no será transmitido. Dicho esto, la ejecución podrá ser presenciada en persona por los familiares directos de las víctimas, si así lo desean. ¡Merecen presenciar la justicia!», argumentó Trump.
Debate ético y postura de la administración
Aunque Trump defendió que una transmisión pública hubiera servido como «un fuerte elemento disuasorio» para mostrar el accionar de Estados Unidos ante actos de terrorismo, reconoció que existen reservas en la opinión pública. «Muchas personas buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni por transmisión en directo ni por ningún otro medio visual», añadió.
La decisión pone fin a semanas de controversia luego de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sugiriera a principios de octubre la posibilidad de televisar el acto. La propuesta había generado rechazo internacional; la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió previamente que la difusión pública de ejecuciones contraviene las normas internacionales al constituir «un trato cruel, inhumano o degradante».
Primera ejecución militar por fusilamiento desde 1945
La ejecución de Hasan está programada para el próximo 3 de diciembre, en la base militar de Fort Hood (Texas), donde será ajustada por un pelotón militar. El procedimiento marcará la primera ejecución de un miembro de las Fuerzas Armadas estadounidenses mediante fusilamiento desde 1945.
Nidal Malik Hasan fue condenado a muerte en 2013 tras ser hallado culpable del tiroteo masivo registrado el 5 de noviembre de 2009, hecho en el que asesinó a 13 personas —entre ellas una soldado embarazada— y dejó heridas a otras 32, convirtiéndose en el ataque más mortífero dentro de una instalación militar estadounidense en suelo nacional.