La Fifa y su presidente, Gianni Infantino, han sufrido un duro varapalo institucional al verse obligados a suspender de forma definitiva el polémico proyecto Fifa Forward Enterprise, la iniciativa con la que el organismo pretendía abrir la Copa del Mundo a la entrada de capital privado.
La decisión se oficializó a través de un comunicado emitido por la entidad con sede en Zúrich, tras constatarse una oposición mayoritaria y unánime por parte de federaciones de todo el planeta, con la Uefa al frente de las críticas.
El colapso del plan se aceleró en las últimas horas tras la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor principal de la Fifa y uno de los hombres de confianza de Infantino. Su salida dejó al descubierto una profunda crisis interna provocada por una propuesta que, desde su concepción, generó una fuerte brecha entre la cúpula del fútbol mundial y las distintas confederaciones.
A pesar de que Infantino defendió la iniciativa horas antes asegurando que «nadie está vendiendo el fútbol», la presión política e institucional terminó por doblar el brazo del mandatario, cuyo liderazgo al frente del organismo queda ahora seriamente cuestionado.
En su escrito oficial, la Fifa argumentó que el proyecto buscaba «fortalecer a las asociaciones miembro, especialmente en los países con más necesidades», pero reconoció que la iniciativa terminó generando divisiones incompatibles con los objetivos de la institución. «Ha quedado claro que el proyecto ya no favorece el propósito planteado.
En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante», señaló el comunicado firmado por Infantino, quien anunció que en los próximos días convocará a las partes interesadas para intentar reconducir el consenso y buscar alternativas para el crecimiento del fútbol global.
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