El rey Haakon VIII prestó su juramento de lealtad a la Constitución ante el Parlamento noruego (Storting), asumiendo formalmente sus funciones como nuevo monarca tras el fallecimiento de su padre, el rey Harald V.
En uno de los actos de mayor trascendencia institucional del país, la gran ausente fue su esposa, la reina Mette-Marit. La monarca no pudo asistir al hemiciclo tras sufrir complicaciones de última hora derivadas de su reciente trasplante de pulmón, una condición de salud que la obligó a permanecer en observación médica.

Ante esta indisposición, fue la primogénita del matrimonio, la princesa heredera Ingrid Alexandra, quien asumió un papel protagónico al acompañar a su padre al hemiciclo y ocupar un lugar de honor a su lado, haciendo historia en la ceremonia de sucesión.

Un emotivo homenaje estilístico a la reina Sonia
La presencia de la princesa Ingrid no solo destacó por su peso institucional, sino también por el evidente gesto de apoyo familiar. Durante el acto, Ingrid lució un sobrio atuendo de luto que emulaba con precisión el histórico vestido utilizado por su abuela, la reina Sonia, en 1991 durante la asunción de Harald V. El gesto reforzó el sentido de continuidad dinástica en un momento de luto y transición.



El juramento ante el hemiciclo
Frente a los miembros del Parlamento y en presencia de la reina Sonia y el príncipe Sverre Magnus, el soberano prestó la solemne promesa constitucional pronunciando el texto formal de la Carta Magna: «Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes. ¡Que Dios Todopoderoso y Omnisciente me ayude!».

En su intervención, Haakon VIII se comprometió a erigirse como un garante de estabilidad, paz y unidad para la nación, rindiendo un emotivo tributo al legado de su padre y prometiendo guiar a Noruega con apego a sus valores democráticos en este nuevo capítulo de la corona.

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