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Noticia al Dia

Gustavo Dudamel se despide de Los Ángeles con un histórico abrazo sinfónico por Venezuela

Fotos: Cortesía El país/RRSS Composición: Luis Miguel Flores

Tenía 28 años cuando, en 2009, fue recibido en Los Ángeles como un verdadero rockstar, un fenómeno mediático que despertaba un entusiasmo inusual, llegando para inyectar vitalidad a la Filarmónica de la ciudad con sus característicos movimientos enérgicos y sus inconfundibles rizos que crearon el fenómeno de la "Dudamanía". Este domingo, Gustavo Dudamel, ya maduro y consolidado como una leyenda contemporánea, se despidió de esta metrópoli con un concierto emotivo, multicultural y con mucho sabor venezolano en el mítico Hollywood Bowl.

La principal misión de la noche bautizada como A Concert for Venezuela fue abrazar a los suyos: recaudar fondos para las miles de familias y comunidades afectadas por los dos devastadores sismos que sacudieron zonas de Caracas y el estado costero de La Guaira el pasado mes de junio.

El evento, que congregó a cerca de 17.000 personas que abarrotaron el recinto, comenzó con la solemnidad requerida: los himnos de Estados Unidos y Venezuela, seguidos de un mensaje de aliento para quienes lo han perdido todo. Pero la nostalgia pronto dio paso a la resiliencia y alegría característica de los pueblos hispanos. Así, la velada se transformó en una verdadera fiesta global, donde los impecables acordes de la Los Angeles Philharmonic se fusionaron con el pop, el rock, el R&B, la cumbia y el inconfundible trinar del cuatro y el arpa llanera.

Conmovido desde el podio, Dudamel se dirigió a la multitud: “La música tiene un poder muy especial que va más allá del entretenimiento, transforma nuestras vidas profundamente y, cuando estamos en un momento como este, este momento tan difícil y complejo como el que pasa Venezuela, nos vemos coincidir en el arte y la belleza. En un mundo que nos divide, cuando tenemos la oportunidad de reunirnos aquí, disfrutando de buena comida y bebida, pero más aún el hermoso poder de la música, tengo fe porque somos un mundo; uno, uno”.

Una constelación de estrellas y el orgullo venezolano

El evento inició con el solemne respeto de los himnos nacionales de Estados Unidos y Venezuela, marcando el tono de una noche dedicada a la resiliencia. Sin embargo, la solemnidad rápidamente abrió paso a la inconfundible alegría hispana, demostrando que el arte florece incluso en la adversidad.

"La música tiene un poder muy especial que va más allá del entretenimiento, transforma nuestras vidas profundamente… En un mundo que nos divide, cuando tenemos la oportunidad de reunirnos aquí, tengo fe porque somos un mundo; uno solo".

— Gustavo Dudamel

El escenario se transformó en un crisol de talentos donde los acordes clásicos de la orquesta se entrelazaron con el pop, el rock y los ritmos tropicales:

Sobre el escenario, Dudamel estuvo arropado por una alineación de invitados de lujo. La representación latinoamericana brilló con la veracruzana Natalia Lafourcade, quien regaló un popurrí sanador que incluyó Hasta la Raíz, deseando “que la música sea un remanso para nuestros corazones apachurraditos”. El colombiano Carlos Vives encendió al público con Quiero verte sonreír y La tierra del olvido, recordando que “las tragedias nos enseñan que no hay fronteras”, mientras que Meme del Real, integrante de Café Tacvba, se unió para entonar la melancólica Eres.

Pero el corazón de la noche latió al ritmo de Venezuela. La velada sirvió para reunir a un verdadero trabuco nacional. El cantante LASSO tuvo una participación muy especial; de hecho, horas antes del concierto, protagonizó un emotivo video junto a Dudamel conversando en backstage sobre el profundo significado y la importancia de la velada, invitando al público a sumarse a la causa adquiriendo sus entradas.

A ellos se sumó la presencia del reconocido actor Édgar Ramírez, la inconfundible voz de Nella y un ensamble de virtuosos maestros de nuestra música tradicional que elevaron la calidad técnica de la noche: Jorge Glem (quien volvió a hacer magia con el cuatro), el maestro del arpa Eduardo Betancourt, junto a Moisés Torrealba, Adria Duque, Ernesto Laya "Layita", el marabino Elvis Martínez y Gregorio Nieto, demostrando la riqueza sonora del país sudamericano.

El cartel internacional no se quedó atrás. El aclamado cantautor californiano Beck regaló una soberbia versión de Ride Lonesome, confesando ser un fanático absoluto de la orquesta bajo la batuta del venezolano: “Él mejoró nuestra ciudad”. Además, la noche contó con el talento de la estrella del R&B, GIVĒON, aportando matices de soul a la inigualable mezcla de géneros.

La gran sorpresa: Chris Martin íntimo y acústico

El broche de oro de la noche lo puso el cantante británico Chris Martin, quien sorprendió al público del Hollywood Bowl al sumarse a la iniciativa solidaria. Sin la compañía de Coldplay, Martin regaló una actuación íntima que marcó el cierre perfecto a la celebración de 17 años de trayectoria de Dudamel en la ciudad.

El británico, quien conoció al director venezolano hace 12 años en una fiesta, llenó el recinto con su voz interpretando los himnos de su banda, Fix You y Viva la Vida, además del reciente éxito feelslikeimfallinginlove. Haciendo gala de su conexión con el público hispano, interpretó en inglés y español Santa María. Fiel a su estilo bromista y cercano, Martin hizo reír al público al dedicarle un mensaje directo a su amigo: “Alguien que queremos se marcha. Hola Nueva York. Adiós Los Ángeles”.

Un fin de semana para la historia

El evento benéfico fue canalizado con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), encargados de asegurar que la ayuda humanitaria llegue a las comunidades venezolanas. A los fondos recaudados por la taquilla se sumó un aporte de 50.000 dólares por parte de la Filarmónica de Los Ángeles, destacando además que todos los músicos invitados donaron su tiempo y talento.

El concierto del domingo coronó un maratón musical de tres días bautizado Celebrando a Gustavo en el Bowl. La despedida arrancó el viernes con una fiesta hispana junto a Los Tigres del Norte, Lila Downs, el Mariachi Reyna de Los Ángeles, el Trío Los Panchos, Sílvia Pérez Cruz y Vilma Díaz. El sábado, los violines cedieron espacio a las guitarras eléctricas cuando los Foo Fighters compartieron escenario con la Filarmónica y los talentosos jóvenes de YOLA (Youth Orchestra Los Angeles), el programa impulsado por Dudamel inspirado en El Sistema venezolano.

Dudamel es un talento generacional. Desde que tomó la batuta por primera vez siendo un niño en Venezuela al sustituir a un director retrasado, hasta hacer historia dirigiendo a los Muppets en el Super Bowl LX o presentándose en Coachella 2024. Su legado en California será precisamente ese: haber derribado los muros entre la cultura popular y la música clásica.

Dudamel cerró este capítulo en el mismo recinto que lo recibió en 2009. Agitando sus rizos al compás de su batuta incansable, dejó claro que su vínculo con California es eterno. “Este no es nuestro último concierto, porque nunca es nuestro último concierto”, se despidió con una sonrisa. Más que un adiós, dejó las puertas abiertas para regresar.

Luis Miguel Flores
Con información de El país
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