Los cementerios suelen abarrotarse cada Día de las Madres y esta vez no ha sido la excepción. Como dicta la tradición, cientos de ciudadanos acudieron a los camposantos para llevar flores, orar y honrar la memoria de sus madres fallecidas. La jornada se caracterizó por la alta afluencia de personas, congestionamiento en los accesos y un ambiente de profunda nostalgia, enmarcado por la venta de flores y velones.
Una tradición que desafía los costos
A pesar de la situación económica, muchas personas conservan la costumbre de visitar a sus seres queridos llevando arreglos florales. Ante esta movilización masiva, las alcaldías —incluyendo la de Maracaibo— realizaron jornadas previas de limpieza, desmalezamiento y operativos de seguridad para recibir a los visitantes.
Centros de descanso eterno como el Corazón de Jesús (avenida La Limpia), El Cuadrado (avenida Las Delicias) y San José (conocido como "El Redondo") se llenaron de familiares, vendedores y trabajadores informales que ofrecían sus servicios para la limpieza de lápidas y nichos.
El mercado de las flores
La venta de flores en las inmediaciones de los cementerios es una actividad arraigada durante esta fecha. Los comerciantes ofrecieron una amplia variedad que incluyó rosas, orquídeas, claveles y crisantemos, con una alta demanda que inició desde el sábado y se extendió durante todo el domingo.
En cuanto a los precios, se reportaron opciones para todos los presupuestos: desde ramos sencillos en 5 dólares, hasta arreglos más complejos de 10, 20, 25, 35 dólares, dependiendo del tamaño y el tipo de flor. Además de los ramos, el ritual incluyó el encendido de velas y, en muchos casos, música para recordar al "ser más querido".
Encuentro familiar y fe
Al igual que en gran parte de Latinoamérica, en nuestro país los cementerios se transforman este día en puntos de encuentro familiar para honrar a madres, abuelas y esposas. La visita se interpreta como un acto de amor inquebrantable que trasciende la presencia física, manteniendo vivo el vínculo a través del recuerdo.
Las familias pasaron la jornada compartiendo anécdotas, oraciones y, en ocasiones, serenatas. Fue una fecha marcada por la nostalgia y las lágrimas, pero también por la gratitud y la alegría de celebrar las vivencias compartidas con quienes ya no están.
Noticia al Día / Foto: Javier Sánchez