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El Zulia las bautizó: "Galletas Pegadas"

En el Zulia hay sabores que no solo se prueban: se recuerdan, se cuentan y se heredan. Entre ellos, uno ocupa un lugar privilegiado en la memoria colectiva: las populares “galletas pegadas” de la Galletera Independencia, un producto que, más allá de su sencillez, terminó convirtiéndose en un símbolo afectivo de generaciones enteras.

La historia comienza en 1950, cuando los hermanos Hernández Ruiz, provenientes de Boconó, estado Trujillo, llegaron a Maracaibo con el empuje de quien busca futuro y la convicción de construirlo con sus propias manos. En la calle 76 de Cerros de Marín, levantaron la Galletera Independencia, una empresa familiar que no solo produjo dulces, sino también oportunidades, brindando empleo a decenas de zulianos en una zona que crecía al ritmo del trabajo y la esperanza.

Fue allí donde nació su producto más recordado: las “Galletas Rellenas”. Ocho piezas dulces, del tamaño de la palma de una mano adulta, organizadas en cuatro sándwiches unidos por un merengue francés de color rosado. Aquel nevado de huevo y azúcar, al secarse, funcionaba como una especie de adhesivo que mantenía unidas las galletas.

Pero el ingenio marabino —siempre agudo, siempre irreverente— no tardó en rebautizarlas. El “relleno”, escaso a ojos del consumidor, dio paso a un nombre más honesto y entrañable: “galletas pegadas”. Lejos de perjudicar su venta, el apodo las catapultó al corazón del pueblo. Porque en Maracaibo, cuando algo se nombra con picardía, se queda para siempre.

Durante décadas, no hubo tienda, abasto ni quincalla en el Zulia donde no estuvieran presentes. Eran parte de la merienda escolar, del vuelto en monedas, del antojo improvisado. Las galletas pegadas se volvieron cotidianas y, por ello mismo, indispensables. Su presencia silenciosa tejió un vínculo emocional con varias generaciones que crecieron abriendo aquel empaque y separando, con paciencia o ansiedad, cada capa adherida.

La fábrica, ubicada en lo que muchos recuerdan como la antigua sede de CANTV en Cerros de Marín, fue testigo del auge de una empresa nacida del esfuerzo familiar. También fue inspiración para otras iniciativas, como la Galletera La Boriqueña, que siguió la ruta trazada por quienes entendieron que la tradición también se hornea.

Hoy, la Galletera Independencia reafirma su legado al portar con orgullo el sello Hecho en el Zulia, certificación que no solo avala la calidad de sus productos, sino también su profundo arraigo cultural. Entre ellos, su icónica galleta pegada continúa ocupando un lugar especial: no solo en los anaqueles, sino en la memoria gustativa de una región que reconoce en lo simple una forma de identidad.

Porque en el Zulia, hay cosas que no se despegan. Y estas galletas, con su dulzura imperfecta y su nombre nacido del ingenio popular, son prueba de ello.

Fuentes:
– Testimonios y crónicas de tradición oral recogidas en Maracaibo Histórica.
– Reseñas culturales sobre la Galletera Independencia y su impacto en la identidad zuliana.
– Registro del sello Hecho en el Zulia y comunicaciones institucionales asociadas a la marca.
– Aportes documentales y memoria local sobre la fundación de la empresa en Cerros de Marín.

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