Hay instantes en los que el arte trasciende el escenario, rompe el protocolo y se convierte en puro sentimiento patrio. Eso fue exactamente lo que ocurrió durante la edición 2026 del Festival de Jóvenes Solistas, presentado por la Orquesta de Cámara de El Sistema Texas en la ciudad de Houston, evento durante el cual también se recaudaron fondos para Venezuela y las víctimas del terremoto. En una emotiva velada dedicada a rendir tributo al maestro Eddy Marcano —músico homenajeado de la noche del pasado 3 de julio en el Match Teather—, la música demostró que el arraigo y el amor por la tierra natal no entienden de fronteras.
Bajo la dirección del maestro Abimael Meléndez y junto a virtuosos como Miguel Silva, Federico Serini y Álvaro Carrillo, la orquesta interpretó la emblemática “Fuga con Pajarillo” del legendario compositor Aldemaro Romero, obra maestra que entrelaza la elegancia de las formas clásicas con los ritmos recios y vibrantes del folclore venezolano. El programa tiene un porcentaje alto de venezolanos entre otros jóvenes provenientes de países como México, Ecuador, Honduras y Panamá.
Durante el magistral solo del maestro Marcano, la magia desbordó cualquier marco formal. En el video se aprecia con total claridad cómo una joven violinista de la orquesta pierde la compostura académica al desplomarse emocionalmente ante el virtuosismo del solista. Al escuchar la venezolanía brotar con fuerza de las cuerdas de Marcano, la niña no pudo contener el llanto y rompió en lágrimas sinceras sobre el escenario, sosteniendo su instrumento mientras el pecho se le llenaba de patria. Su rostro bañado en lágrimas reflejó una verdad irrefutable: la identidad nacional se lleva por dentro y no se apaga ni con la distancia ni con la etiqueta; al contrario, se enciende a cada nota.
Poesía en las cuerdas del alma
Suena el pajarillo en la madera seca,
un trino de nostalgia que quiebra el cristal,
y en las lágrimas tiernas de una niña
renace la patria, viva e inmortal.
No hay etiqueta que contenga el alma,
ni distancia que aplaque este querer:
la luz de nuestra tierra no se apaga,
se lleva en la piel y vuelve a florecer.
Esta joven representa el rostro visible de la esperanza y la resistencia cultural de la diáspora. Aun lejos del hogar, los venezolanos llevan la luz, el aroma del suelo patrio grabado en la piel y el cuatro latiendo en el corazón. Hay melodías que no necesitan explicación: simplemente se sienten, estremecen el alma y nos devuelven, aunque sea por unos minutos, a nuestra cuna.
Luis Miguel Flores
Noticia al día
