Cada 29 de septiembre, la historia de la aviación en Venezuela rememora uno de sus capítulos más audaces y fundacionales. Un día como hoy, pero en 1912, los cielos patrios fueron surcados por primera vez gracias al audaz piloto estadounidense Frank Boland y su asistente y mecánico Charles Hoeflich, quienes a bordo de un biplano sin timón de cola marcaron un antes y un después en la modernidad tecnológica del país.

Bajo la administración del entonces presidente Juan Vicente Gómez, la capital de la República contuvo la respiración. Los terrenos del histórico hipódromo de El Paraíso, en Caracas, sirvieron de improvisada pista de despegue para esta máquina voladora. Ante la mirada atónita de miles de ciudadanos que abarrotaron el lugar, el aeroplano despegó para completar un vuelo histórico de 27 minutos de duración, desafiando las corrientes de aire y consagrando la fecha como el hito que dio origen a la conmemoración del Día de la Aviación Civil en el país.

A más de un siglo de aquella gesta, rescatar la memoria de estos pioneros permite comprender la evolución de la conectividad y el desarrollo tecnológico nacional. La hazaña de Boland no solo demostró que los cielos venezolanos eran navegables, sino que encendió la chispa del progreso en una nación que comenzaba a transitar los caminos de la modernidad aeronáutica.





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Texto: Luis Miguel Flores
Foto/Video: Luis Flores + IA
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