La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció este miércoles 23 de septiembre, un histórico discurso durante la 81.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el que trazó las líneas estratégicas del país en materia de paz, soberanía, reconstrucción económica y diplomacia multilateral.
Ante los jefes de Estado y delegaciones presentes en el estrado internacional, la mandataria reafirmó las prioridades globales de la nación, entre las que destacan el rechazo absoluto a la violencia y las sanciones, el impulso al desarrollo inclusivo del Sur Global, la justicia ambiental, la seguridad energética y el uso responsable y ético de la inteligencia artificial para mitigar las brechas digitales. Asimismo, ratificó los derechos históricos sobre la Guayana Esequiba, exhortando a la República Cooperativa de Guyana a resolver la controversia mediante el diálogo directo bajo el Acuerdo de Ginebra.
Durante su alocución, Rodríguez abordó de manera directa el viraje en las relaciones internacionales tras los complejos acontecimientos que marcaron el panorama político reciente, agradeciendo formalmente la disposición del gobierno de los Estados Unidos y del presidente Donald Trump para retomar la diplomacia.
Destacó la suscripción del acuerdo binacional en materia energética como un hito clave para la estabilidad del hemisferio, resaltando además los avances en materia de lucha contra el crimen transnacional y cooperación económica bajo los principios de respeto e igualdad.
Atención a las secuelas de la tragedia y llamado a la reconstrucción
La jefa de Estado recordó la resiliencia del pueblo venezolano frente a los desafíos impuestos en 2026, haciendo especial énfasis en el impacto del doble terremoto del pasado 24 de junio. Rodríguez expresó su gratitud hacia la comunidad internacional y el sistema de Naciones Unidas por el despliegue de ayuda humanitaria y solidaridad ante la catástrofe natural.
En ese contexto, la mandataria hizo un llamado a la reunificación nacional, solicitando el respaldo internacional para acompañar los procesos de transformación interna y reformas estructurales que emprende el país:
"Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables. En Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con la oposición que conduzca a un proceso beneficioso para todos (…) Pido el acompañamiento de la comunidad internacional para que respondan con buena voluntad a los cambios que Venezuela necesita. Venezuela quiere respirar libre, con el derecho a ser soberana sin ningún tipo de intromisión", enfatizó.
Finalmente, la presidenta cerró su discurso con un mensaje dirigido a la juventud y a la ciudadanía en general, ratificando el compromiso de guiar a la nación desde el diálogo, la verdad y la justicia social hacia una etapa de estabilidad y renacer económico.
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