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Noticia al Dia

Caminemos el recuerdo: Chichilo

Hay nombres que se quedan viviendo en una ciudad aunque los años intenten borrarlos. En Maracaibo, uno de esos nombres es Chichilo. Bastaba pronunciarlo para que apareciera en la memoria aquella mezcla tan zuliana de comercio, gaita, diciembre y bullicio popular: Comercial Chichilo.

Su nombre era Jesús Ángel Urribarrí Martínez, nacido en Maracaibo en 1949, hijo de Jesús Ángel Urribarrí Urdaneta y Arminda Rosa Martínez. Pero para los maracaiberos fue, sencillamente, Chichilo: comerciante, empresario, cantante gaitero, hombre de caballos, político y, sobre todo, un personaje que supo convertir su pasión por el Zulia en una manera de vivir.

Su historia comercial comenzó mucho antes del famoso establecimiento que llevó su nombre. Trabajó en el Frigorífico La Marina, propiedad de su padre y de un tío, donde llegó a encargarse de madurar los célebres quesos de año. La vida, sin embargo, lo puso prematuramente frente al timón del negocio familiar, después de que ambos propietarios sufrieran problemas cardíacos. En 1979 compró el frigorífico y comenzó a caminar con paso propio por el mundo empresarial.

Seis años después, en 1985, abrió sus puertas Comercial Chichilo: un enorme galpón donde podían encontrarse frutas, víveres y licores. La fórmula parecía sencilla, pero terminó siendo poderosa: vender mucho, vender barato y cobrar de contado.

El propio Chichilo recordaba que durante once años llegó a ser el mayor vendedor de licores de Venezuela. El negocio creció hasta convertirse en una suerte de supermercado popular, con 26 cajeras, y en aquellos días de diciembre cerrar parecía una tarea imposible: el público seguía llegando.

Pero si el comerciante tenía olfato para los negocios, el gaitero llevaba la música en la sangre.

A los 12 años comenzó a tocar cuatro y tambora con Los Guaicaipuros, una agrupación aficionada del callejón Coquivacoa, en El Milagro. Luego pasó por Juventud de Aranza, donde coincidió con el joven Daniel Alvarado, y posteriormente por Tropicales del Éxito. También tuvo una etapa con Guaco, agrupación a la que brindó apoyo financiero y artístico.

Y entonces ocurrió una de esas historias que explican por qué ciertos hombres terminan confundidos con la propia memoria de una ciudad.

En 1986, Chichilo adquirió Cardenales del Éxito, cuando existía la posibilidad de que la agrupación pasara a manos caraqueñas. Su decisión, según relató él mismo, estuvo impulsada por su preocupación de que una de las grandes divisas de la gaita zuliana abandonara Maracaibo.

No se limitó a comprar el nombre. Reunió alrededor de la agrupación a figuras enormes de la gaita: Ricardo Cepeda, Astolfo Romero, Ricardo Portillo, Chavín, Daniel Méndez, Simón García, entre otros. Aquello produjo una de las formaciones más recordadas de la historia cardenalera.

Y ocurrió algo todavía más curioso: el propio Comercial Chichilo se convirtió en gaita. En la producción de 1986 aparecieron temas como La Comercial Chichilo, junto a Cosas nuestras, La raíz de la gaita, Diciembre y El Burro.

Así, aquel galpón de víveres y licores dejó de ser solamente un negocio. Se convirtió en parte del paisaje sentimental de una generación.

Chichilo también incursionó en la política y llegó a ser concejal de Maracaibo. Su pasión por la hípica lo llevó igualmente a los caballos y al mundo de las carreras. Pero quizá ninguna de esas facetas explique mejor su personalidad que aquella frase que alguna vez pronunció al hablar de la gaita: sentía que era un patrimonio del Zulia y que tenía el compromiso de protegerlo.

En 1999 se marchó a Estados Unidos. Al año siguiente cerró definitivamente las puertas de Comercial Chichilo.

Y entonces quedó Maracaibo sin aquel nombre que alguna vez parecía estar en todas partes.

Quedaron las gaitas, los recuerdos y las fotografías. Quedó la voz de Chichilo entre los viejos discos. Quedó Cardenales. Quedó diciembre.

Porque hay negocios que desaparecen cuando bajan por última vez la santamaría.

Y hay otros que, como Comercial Chichilo, siguen abiertos en la memoria de una ciudad.

JC

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